FERNANDO DE NORONHA
El archipiélago Fernando de Noronha conocida como la esmeralda del Atlántico, en el Estado de Pernambuco justo por debajo de la línea del Ecuador y a 550 kilómetros de Recife, se forma por 21 islas e islotes que brotan del fondo del mar a una profundidad de 4 mil metros. Por sus playas paradisíacas, riquísima flora y fauna y sus increíbles paisajes, Fernando de Noronha tiene el primer puesto en la lista de los lugares más admirados por turistas de todo el mundo.
El clima de Fernando de Noronha es tropical y cálido todo el año: su temperatura media es de 28ºC. Posee dos estaciones bien definidas: una seca (de septiembre a marzo) y otra lluviosa (de abril a agosto). Las lluvias, en general chaparrones pasajeros, se alternan con períodos de sol.
La naturaleza del archipiélago de Fernando de Noronha es prácticamente salvaje y es conservada rigurosamente. Su isla principal, Fernando de Noronha, es considerada la más linda del Atlántico Sur y está llena de miradores naturales que hacen posible avistar la increíble belleza del lugar. La isla de Fernando de Noronha es la única habitada del archipiélago, y tiene 16 playas de arenas muy blancas, aguas cristalinas y tibias, bancos de coloridos peces y delfines. El magnífico paisaje es completado con piscinas naturales, tortugas marinas, esponjas y algas. Es por esto, que el archipiélago (sobre todo las islas de Fernando de Noronha, Atol das Rocas y Abrolhos) es un paraíso para los que aman el buceo y muchos se dirigen allí exclusivamente para realizar ese deporte. Sus aguas transparentes que llegan a tener una visibilidad de 50 metros, permiten conocer 15 de los 18 especies de corales que existen en el mundo, o contemplar la diversa fauna marina que incluye tiburones, delfines, tortugas marinas y coloridos peces. También es posible ver incontables barcos hundidos del área. Estas condiciones ecológicas llevaron a la UNESCO a otorgarle el título de Patrimonio de la Humanidad en el 2002.
El archipiélago de Fernando de Noronha fue descrito por primera vez en 1503, por Américo Vespucio. Entre los siglos XVI y XVIII la isla fue invadida por ingleses, franceses y alemanes. Con el objetivo de impedir la vuelta de los invasores, los portugueses levantaron 10 fuertes ubicados en las posibles tierras de aterrizaje. Algunas de las ruinas todavía pueden ser vistas en la isla principal. Un decreto federal de 1943 declaró a la isla Territorio Federal y pasó a manos de la administración de la armada de Brasil hasta 1987. Por la ubicación estratégica de Fernando de Noronha, ésta fue usada por las fuerzas americanas como base durante la Segunda Guerra Mundial.
Hoy hay diversos lugares históricos que conservan las huellas de estos últimos conquistadores: Vila dos Remédios, Vila da Quixaba, Parque de Santa Ana y las ruinas de los Fuertes de São Pedro do Boldró, de Santo Antônio y de Nossa Senhora da Conceição.
El Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha, en el cual fue nombrado Área de Protección Ambiental (APA) desde el año 1988, abarca 8 kilómetros cuadrados de la isla y, en la totalidad del archipiélago, una extensión de 112,7 kilómetros cuadrados. El Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha tiene como objeto proteger la flora, fauna y recursos naturales. Con previa autorización del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, es posible hacer un recorrido por los cinco senderos perfectamente trazados que cruzan el parque. En Fernando de Noronha habitan aproximadamente 2100 personas.
En Fernando de Noronha predomina la vegetación compuesta por especies típicas de la sabana del nordeste de Brasil: el agreste. Generalmente sobresalen los árboles en las áreas más altas y los arbustos en las más bajas. De marzo a junio, la estación más lluviosa, la vegetación se pone más exuberante y linda. La Baía dos Golfinhos es un mirador desde el cual se pueden observar delfines acróbatas en su ambiente natural. Sin duda uno de los espectáculos más increíbles de la isla Fernando de Noronha se da diariamente: al amanecer grupos de delfines de dirigen al interior de la bahía, un área protegida y de agua calma. Las tortugas marinas se pueden observar a partir del mes de noviembre. Se agrupan en la superficie del agua y los machos adultos se disputan las hembras, lo cual marca el comienzo del período de reproducción de la especie en el archipiélago. Todos estos animales se encuentran protegidos por un decreto que prohíbe terminantemente la captura, pesca y molestia de las especies de quelonios en aguas del territorio de Brasil.
Fernando de Noronha es un ejemplo actual perfecto de que el turismo puede realizarse con estrictas reglas de preservación. Se restringe la visita a un determinado numero de turistas por día, los cuales tienen que abonar una Tasa Ambiental de Conservación diaria para permanecer en el parque.
El turismo se maneja de modo que el hombre y la naturaleza interactúen con cierto equilibrio, con el fin de conservar este archipiélago Fernando de Noronha que conforma uno de los lugares ecológicos más importantes del mundo. En la isla principal, Fernando de Noronha, hay una buena pero básica infraestructura turística. En general los que se dirigen a Noronha no buscan agitados centros nocturnos ni grandes y lujosos hoteles, sino que están dispuestos a no tener tantas comodidades con tal de disfrutar de la increíble naturaleza del archipiélago. Sin embargo, Fernando de Noronha cuenta con aproximadamente 70 posadas, por lo general antiguas casas adaptadas para recibir turistas con habitaciones equipadas con minibar, televisor y aire acondicionado. También hoteles y hosterías, agencia bancaria, comisaría de policía, correos, puesto de información turística, hospital, acceso a la Internet, puerto, destacamento de la policía militar, estación meteorológica.
En cuanto a la gastronomía de Fernando de Noronha, los principales ingredientes de los platos que se sirven en los acogedores restaurantes, son fresquísimos pescados y mariscos. Una especialidad de la región es el tubalhau, una popular croqueta de carne de tiburón seca.
Fernando de Noronha es un lugar ideal para deportes acuáticos. Debido a su posición geográfica la isla presenta lugares perfectos, no sólo para el buceo, sino también para deportes como el surf y pesca. Entre los meses de noviembre y marzo, Noronha es el mejor lugar en Brasil para surfear. Surfistas de todo el mundo descubren año a año las perfectas olas de Fernando de Noronha, conocido como el Hawaii Brasilero.
|